



Cuando él llevaba a sus hijas a los parques de recreación observaba el descuido de los mismos, lo poco que podían ofrecer y el aburrimiento de los padres. En su mente comenzó a germinar la idea de
construir un parque de entretenimiento fascinante, para toda la familia. Se llamaría Disneylandia y fue construido a un costo de 135 millones de dólares, en Anaheim, California. El julio 16 de 1955, la noche de su apertura, Walt tenía lágrimas en los ojos cuando leyó la placa conmemorativa
en Town Square. El anunció:
